FAQ

¿Qué es un HUERTO URBANO?

Un Huerto Urbano es como un huerto tradicional, pero que está instalado dentro de cualquier núcleo urbano. En un Huerto Urbano podemos sembrar y hacer crecer, hasta su madurez y consumo, nuestras propias especias, frutas o verduras. Se pueden montar en una estructura de madera tratada, en macetas de todo tipo, material o forma o, en fin, en cualquier tipo de contenedor en el que se pueda meter sustrato.

¿Dónde instalamos el HUERTO URBANO?

Puesto que los elementos más importantes del cultivo son el agua y el sol, lo primero que tendremos que encontrar es un lugar en el que la luz del sol penetre el tiempo suficiente, sin que sea agobiante. Es recomendable la orientación sur.

Como se ha mencionado, la luz solar no debe ser permanente. Como ejemplo, se puede pensar en una incidencia de seis horas mínimo en las herbáceas y de ocho horas mínimo en las solanáceas.

La ventaja de utilizar macetas y mesas de cultivo es que pueden moverse, si las circunstancias lo requieren, por escaso o demasiado sol. Por ello se recomienda que las macetas y las estructuras no sean fijas. Si lo fueran, se recomienda hacer un estudio previo de la incidencia de luz solar para así poder determinar cuál sería el sitio ideal.

Cualquiera que sea el lugar, vivienda particular con terraza o jardín, restaurante, hotel, residencia…siempre es posible localizar un rincón, un área con las características mencionadas que lucirá mucho mejor si cobija un Huerto Urbano.

Materiales para montar el HUERTO URBANO

Mi preferencia, a no ser que el lugar exija o recomiende por ubicación o estructura otra cosa, es utilizar mesas de cultivo de madera tratada, con un buen drenaje de fondo a fin de evitar que se almacene demasiado el agua y pueda pudrir la planta, pero permitiendo la suficiente para que la planta tenga la oportunidad de absorber los nutrientes que contiene.

Algunas recomendaciones adicionales serían:

  • Montar la estructura al gusto del cliente, en función de la disponibilidad de espacio y de sus necesidades estéticas y prácticas.
  • Forrar la estructura con plástico, lona geotextil o materiales análogos, para protegerla.
  • Rellenar la jardinera que hemos construido con el sustrato que sea más aconsejable en función del entorno y de las necesidades del vegetal.

Y ahora… a sembrar (o plantar)

Y, amigos, ya estamos preparados para comenzar a sembrar.

Lo primero sería seleccionar las plantas que queremos sembrar o plantar y hacer un pequeño estudio sobre sus necesidades para así saber si las combinamos en un poli-cultivo o es mejor mantenerlas solas.

Por ejemplo, el tomate y la albahaca son cultivos que se llevan muy bien entre sí, de modo que si las combinamos se ayudarán en una especie de simbiosis. Los nutrientes que una derrocha la otra los absorbe, exigiendo así menor manutención.

Sin embargo, si juntamos la acelga suiza con cualquier tipo de tomate les será muy difícil desarrollarse, puesto que ambas plantas chupan de los mismos nutrientes.

Las plantas viven del ambiente, del agua, pero también de la tierra, que la cobija y sostiene y de los sustratos y abonos que la alimentan.

Para que el sustrato en un huerto urbano este bien aireado, lo que es muy conveniente, se recomienda usar una mezcla equilibrada de tierra y materia orgánica, como puede ser la fibra de coco o la corteza de maderas no tratadas.

Los abonos más comúnmente usados en los huertos urbanos suelen ser el guano (“caca” de murciélago) y el humus (“caca”) de lombriz, aunque también se recomienda usar abonos con base de estiércol de Cabra.

No olvidemos que los nutrientes que comen nuestras plantas son, básicamente:

  • Macronutrientes: Azufre, calcio, fósforo, magnesio, potasio, nitrógeno. La planta los toma en cantidades superiores al 0.5%.
  • Micronutrientes: Hierro, boro, cloro, cobre, manganeso, molibdeno, zinc. La planta los toma en cantidades inferiores al 0.5%.

Una vez seleccionadas las plantas (el contenido), el sustrato y el abono, tenemos que volver al apartado 2 para elegir y definir cuál ha de ser el continente.

Antes hemos hablado de mesas de cultivo, de contenedores y de macetas, materiales que, en general, proporcionan facilidad de movimiento en caso de que se requiera.

Tiempo y costes

¿Cuánto se tarda en montar un huerto urbano? Depende, lógicamente, de los recursos, necesidades y conveniencia de cada uno, pero lo que sí puedo afirmar es que se tarda menos en montar un huerto urbano que en arar un campo.

En cuando al coste de montar un huerto urbano, varía lógicamente en función de necesidades, recursos y demandas del cliente, pero también de su conocimiento, de su creatividad y de su ingenio –con nuestro asesoramiento– para ahorrar en agua, materiales, sustratos, tierra, etc. En cualquier caso puedo decirles que no es un coste desorbitado.

Mantenimiento

No es complicado ni demasiado exigente mantener un huerto urbano. Podemos hacerlo nosotros, periódicamente, y también puede hacerlo el cliente.

Tal vez lo más importante es el control de las plagas. Aquí tienen algunos trucos para combatir las plagas:

  • El ajo es un repelente para insectos e incluso para perros y gatos por su potente olor. Se recomienda hacer una mezcla con una cabeza de ajo, varios chiles, tres vasos de agua y una cucharada de jabón potásico. La mezcla se usa para pulverizar por la planta, sobre todo en el envés de las hojas, puesto que los huevos de los invasores se incuban ahí y los bichos se alimentan por dentro de la hoja.
  • El cobre también es un buen repelente de plagas invasoras. Es recomendable atar hilo de cobre en el tallo.
  • La cascara de huevo también es buen fertilizante y, a la vez, repelente. Se recomienda machacarla muy bien y mezclarla con la tierra.
  • El tabaco natural, si es malo para el hombre, peor es aún para la araña roja y la mosca blanca. Se prepara diluyendo 600 gramos de tabaco natural en un litro de agua y 10 gramos de jabón natural. Se aplica cada siete días durante dos meses.
  • Y, cómo no, hasta las propias plantas actúan como repelente. Si mezclamos entre nuestros cultivos, siempre que lo permitan, aromáticas como el romero, el tomillo y el cilantro, su fuerte aroma repele a las plagas invasoras.
  • La lavanda es también un buen repelente para hormigas. Pongan 300 gramos de hojas de lavanda fresca en un litro de agua, hiervan y dejen enfriar para luego pulverizar sobre las plantas atacadas.
  • Finalmente, la ceniza es un remedio muy efectivo, no solo para repeler insectos, sino que también actúa como un buen enraizante para las plantas. La espolvorean sobre la tierra antes del riego. Pero no se recomienda abusar puesto que, especialmente en zonas cálidas, puede secar e incluso quemar las raíces.
  • Para ahuyentar a los pájaros curiosos, que aún con su buena intención de cazar los gusanos pueden dañar tu huerto, aquellos CD’s que ya casi no usamos para escuchar música son muy efectivos.
  • Otro elemento cromático que podemos usar son unas tiras amarillas y/o celestes, impregnadas con aceite vegetal. Celestes para la araña roja y amarillas para la mosca blanca.