La importancia de los jardines o huertos verticales.

Queridos amigos,
Hoy quiero hablaros de lo importante que es ahorrar espacio a la hora de plantar nuestra comida. Dos son las razones: la primera, para lo mencionado, utilizar menos espacio, bien porque carezcamos del suficiente bien por pura estética; la segunda, para producir un menor impacto medioambiental.
Tradicionalmente y sobre todo en los últimos dos siglos, la humanidad ha utilizado métodos de cultivo bastante agresivos, sin detenerse a contemplar la posibilidad de que podíamos estar dañando el ecosistema y, como consecuencia directa, a nosotros mismos.
Especialmente tras la industrialización masiva, que dio lugar a un notable incremento en la población mundial, cada vez había más personas a las que alimentar. Y todas las proyecciones nos indican que para 2050 seremos muchos más; pasaremos de los 7.300 millones de hoy a unos 9.700. Por tal razón se especula que habría que deforestar un terreno del tamaño de América del Sur para alimentarnos a todos. Eso en el caso en que queramos seguir usando los métodos de cultivo tradicionales e intensivos.
Cuando hacemos un huerto o sembramos un campo (sobre todo si es monocultivo), es inevitable que se produzca un cambio, por pequeño que nos parezca, en la estructura del ecosistema. Queramos o no, eso afecta en muchos aspectos. Por ejemplo, los insectos polinizadores no hacen su trabajo como de costumbre, y todos sabemos que sin polinización no hay vida.
En las últimas dos décadas ha habido una cierta tendencia a retomar técnicas de cultivo que se usaban antes de la revolución industrial. Son las que hoy conocemos como agricultura ecológica, biológica, biodinámica, natural, etc… Muchos creen que son novedades pero la verdad es que son los sistemas que en antaño se estilaban.
Todo esto me ha inducido a dar una gran importancia a los jardines o huertas verticales por los beneficios que comportan.
Lo más evidente de los huertos o jardines verticales es el ahorro en espacio que suponen y la estética singular que ofrecen una vez que las plantas han crecido un poco. Pero no son solo esas las razones que aconsejan su proliferación como forma alternativa de auto abastecernos alimentariamente. Por encima del espacio y de la estética, el jardín o huerta vertical es una solución efectiva para reducir el impacto excesivo de dióxido de carbono que estamos sufriendo.
Incluso hay estudios que muestran que cuanto más contacto tenemos con las plantas más calmados y equilibrados nos encontramos. Esto ha motivado que en algunas poblaciones estén probando experimentos sociales como, por ejemplo, enverdecer zonas conflictivas dentro de ciudades grandes. Aunque parezca mentira, los crímenes violentos se han reducido porcentualmente en los lugares donde se han realizado dichos estudios.
Estas técnicas de agricultura y jardinería ya se están implementando en grandes ciudades como Tokio, Mexico DF, São Paulo, etc…. Para contrarrestar los niveles de CO2 que emiten nuestras ciudades y para alimentar a la población, en mi opinión No nos quedemos atrás, y menos con lo que nos favorece el clima en esta preciosa isla

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